Cuando todo se rompe, Dios te hace Irrompible

Hubo un tiempo en mi vida en el que me sentía completamente quebrada.
Nada tenía sentido: los problemas económicos se acumulaban, la tristeza me consumía y, aunque sonreía hacia afuera, por dentro me sentía vacía, sin fuerzas y sin rumbo.

Me preguntaba una y otra vez: “¿Por qué a mí? ¿Cómo salgo de aquí? ¿Vale la pena seguir intentándolo?”
Era como caminar en la oscuridad sin saber hacia dónde ir.

Y fue en medio de esa tormenta que descubrí algo: yo no tenía que cargar con todo sola.
Cuando me rendí ante Dios y le dije “ya no puedo más”, Él tomó los pedazos rotos de mi vida y empezó a transformarlos en algo nuevo.

No fue magia instantánea, pero sí un proceso lleno de pequeñas señales:

  • Encontré paz en momentos donde antes solo había ansiedad.
  • Empecé a ver oportunidades donde antes solo veía puertas cerradas.
  • Aprendí que mi valor no depende de lo que tengo o de lo que perdí, sino de lo que Dios dice de mí.

La fe me devolvió la esperanza.
Dios me enseñó que, aunque la vida se quiebre, yo puedo ser Irrompible porque Su fuerza me sostiene.

Hoy no digo que todo sea fácil, pero sí que todo es distinto: tengo propósito, tengo claridad y, sobre todo, tengo la certeza de que no camino sola.


🌟 Reflexión final

Si hoy te sientes rota, vacía o sin rumbo, quiero recordarte algo:
Dios puede convertir tu quiebre en tu mayor fortaleza.
Lo que hoy duele, mañana puede ser tu testimonio.
Y lo que hoy parece un final, puede ser el comienzo de tu camino Irrompible.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *